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Crónica del Viernes de Networking del Club de Líderes Conscientes – 30 de enero

Cuando el propósito encuentra tribu

Hay encuentros que no se explican desde la agenda.

Se explican desde la intuición.


El viernes 30 de enero, el espacio de Viernes de Networking del Club de Líderes Conscientes volvió a recordarnos por qué seguimos sosteniendo este ritual semana tras semana: porque cuando las personas correctas se encuentran, algo profundo se ordena.


No fue un networking tradicional.

Fue un espacio de presencia, de historias reales, de decisiones vitales en proceso y de búsquedas honestas.


Desde distintos países, ciudades y trayectorias, el grupo se fue armando como se arman las cosas vivas: sin forzar, sin guión, dejando que cada uno ocupe su lugar.

Vínculos que nacen sin explicación lógica


Algunas personas llegaron “por error”.

Otras porque alguien las sumó a un grupo.

Otras porque decidieron bloquear la agenda y escucharse a sí mismas.


Y sin embargo, todas coincidieron en algo:


“Este es el lugar que estaba buscando, aunque no sabía cómo se llamaba.”


Se habló de propósito, sí.

Pero también de cansancio, de transiciones, de mandatos familiares, de integrar lo espiritual con lo profesional, de criar hijos mientras se emprende, de cuidar a padres, de reinventarse después de los 40… y también antes de los 30.

Historias que resonaron fuerte


Aparecieron perfiles muy diversos, pero profundamente conectados:

  • Personas que vienen del mundo corporativo y hoy integran estrategia, conciencia y espiritualidad en su trabajo.
  • Emprendedores jóvenes que no buscan solo rentabilidad, sino impacto real.
  • Profesionales del arte, el cuerpo y la expresión que entienden al bienestar como una vía de transformación social.
  • Coaches, mentores y terapeutas con una mirada profunda sobre el desarrollo humano.
  • Personas que están en pleno momento de decisión vital, con propuestas grandes sobre la mesa y el coraje de no responder en automático.


Hubo quienes compartieron procesos de sanación personal muy intensos.

Quienes están creando marcas personales desde el alma.

Quienes acompañan desde el servicio silencioso: organizando, sosteniendo, alojando, cuidando los detalles que hacen que la experiencia exista.


Y algo se repitió una y otra vez:

la necesidad de no caminar solos.

Cuando el negocio deja de estar separado de la vida


Una de las grandes conversaciones que atravesó el encuentro fue esta:


¿Qué pasa cuando dejamos de fragmentarnos?
Cuando el negocio, el propósito, la espiritualidad y lo humano dejan de ser compartimentos separados.


Ahí aparecieron relatos de personas que durante años sintieron que debían elegir:

o lo profesional

o lo espiritual

o la seguridad

o la libertad


Y cómo, en el tiempo, esa división empieza a doler.


El Club nace justamente para eso:

para ofrecer un ecosistema donde integrar, no elegir.


Donde una estrategia puede convivir con una emoción.

Donde un proyecto puede nacer desde un vínculo.

Donde el crecimiento no se mide solo en números, sino también en coherencia.

Una red viva que se expande


Durante el encuentro se volvió a hacer visible algo que ya es una realidad:

la red no tiene fronteras.


Argentina, Uruguay, Perú.

Ciudades grandes, pueblos, barrios.

Personas que se conocieron hace años y otras que se vieron por primera vez ese mismo viernes.


Y aun así, la sensación fue la de una familia extendida.


Una red que no se construye desde la urgencia, sino desde el tiempo compartido.

Que no se apoya solo en lo digital, sino en la intención.

Que entiende que los proyectos sólidos nacen de vínculos cuidados.

Más que un encuentro, un camino


El Viernes de Networking no es un evento aislado.

Es una puerta de entrada.


Para algunos, será un espacio de escucha.

Para otros, el inicio de una membresía más activa.

Para otros, el lugar donde una idea encuentra socios, aliados o simplemente contención.


Como se dijo durante el cierre:

no todos suben la montaña por el mismo sendero,

pero es mucho más potente hacerlo acompañado.

Gracias a quienes se animaron a compartirse por primera vez.

Gracias a quienes vuelven una y otra vez sosteniendo el espacio.

Gracias a quienes sirven desde lugares invisibles pero esenciales.


Nos volvemos a encontrar el próximo viernes.

Con nuevas historias.

Con más conciencia.

Y con la certeza de que cuando el propósito encuentra tribu, el camino se vuelve posible.

Cuando la red se encuentra antes del movimiento
Networking Consciente · Viernes 9 de enero